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lunes, 11 de julio de 2011

Rosa Mª CAPEL, Mujer y trabajo en el siglo XX

CAPEL Martínez, Rosa Mª, Mujer y trabajo en el siglo XX, Cuadernos de Historia nº 65, Arco Libros, Madrid 1999

Breve librito (96 páginas) en el que se estudia la evolución del trabajo femenino fuera del hogar en los dos últimos siglos. El análisis se centra en el ámbito europeo, con particular referencia a España.

La perspectiva que se adopta es principalmente histórica, sociológica y económica. Apoyándose en abundantes cifras, estadísticas y gráficos, la autora detalla la participación de la mujer en el mercado laboral, tímida y reticente a comienzos del XIX, y amplia y decidida después, sobre todo tras la II Guerra Mundial y a impulsos de los movimientos feministas.

Aunque se aporta al final una buena bibliografía, el texto carece de pies de página, por lo que no es posible contrastar las afirmaciones que se hacen. Ignoro si es una opción metodológica de la autora o una imposición editorial, pero opino que resta consistencia a un estudio de este tipo.

El estilo no es ameno; la abundancia de cifras y porcentajes dificultan la visión de conjunto. Se echa en falta un resumen más sintético de cada período. No obstante se trata de un trabajo riguroso e interesante.

viernes, 18 de febrero de 2011

Betty FRIEDAN, La mística de la feminidad


FRIEDAN, Betty, La mística de la feminidad, ed. Cátedra/Universitat de València/Instituto de la Mujer, Madrid 2009. Presentación de Amelia Valcárcel.

Esta recensión está dividida en cuatro partes: en la primera se hace un encuadre histórico del libro; en la segunda ofrecemos un resumen de su contenido; en la tercera proponemos algunas observaciones críticas; y en la cuarta resaltamos los aspectos positivos de la obra. Finalmente añadimos un anexo con algunas citas textuales, a las que haremos referencia a lo largo de la reseña.

I. Encuadre histórico

El libro La mística de la feminidad está escrito en 1963 por la periodista norteamericana Betty Friedan (1921-2006). Tuvo enorme éxito e influencia; ganó el premio Pulitzer ese año. Friedan era una madre de familia normal, con tres hijos, aunque al final de su vida se divorció y convivió con otro hombre.

Fue el punto de arranque de la llamada Segunda Ola del feminismo (o Tercera, según otras denominaciones), es decir, aquella que pasó de los movimientos sufragistas a la reivindicación de la igualdad de la mujer y, muy poco después (año 68), al movimiento de la liberación de la mujer, es decir, al feminismo radical. En otras palabras, Friedan es la mejor representante del feminismo de la igualdad, que hace de bisagra entre el sufragismo y el feminismo radical, superando el primero pero sin llegar al segundo.

Betty Friedan llevó a la práctica sus tesis fundando y liderando el NOW (National Organization for Women), que influyó profundamente en Estados Unidos y en toda Europa.

Junto a Friedan suele señalarse como precursora del feminismo radical a Simone de Beauvoir (1908-1986), filósofa existencialista, compañera de Sartre y autora de El segundo sexo (1949, traducido al inglés en 1953). Pero la influencia de Beauvoir sobre Friedan es escasa, al menos directamente. En La Mística apenas se menciona a Beauvoir, y da la impresión de que la autora no ha leído su libro. De hecho Friedan no es filósofa, ni se plantea cuestiones de fondo sobre la naturaleza humana, la esencia de lo femenino o la institución familiar, lo que le salva de negar la feminidad —como hizo Beauvoir—,o de propugnar la lucha de sexos, la supresión de la familia o el lesbianismo militante, como hicieron sus sucesoras radicales (Germaine Greer, Kate Millet, Shulamith Firestone, etc). Tampoco es marxista ni denuncia una explotación de la mujer por parte del varón en la línea de Engels (El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, 1884). Es cierto que critica con vehemencia el concepto de naturaleza femenina, según la cual la mujer debería conformarse a un determinado rol social, caracterizado por la pasividad, la sumisión al varón y el cuidado de los hijos. Pero esta crítica no implica una reflexión filosófica sobre la verdadera naturaleza de lo femenino o la identidad femenina —expresiones que repite una y otra vez—, lo que resta consistencia a sus propuestas sociales, y las expone a manipulaciones posteriores, como de hecho ocurrió. Así se deduce del Epílogo (escrito después de 1976), donde declara su desacuerdo con el feminismo radical desatado por la Sexual Politics, de Kate Millet (1970) y su consiguiente lucha de sexos.