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martes, 30 de agosto de 2011
Sara RUDDICK, Maternal Thinking
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Jesús TRILLO-FIGUEROA, La ideología de género
Jesús TRILLO-FIGUEROA, La ideología de género, Libroslibres, Madrid 2009lunes, 8 de agosto de 2011
Frank R. WILSON, La mano
Frank R. WILSON, La mano. De cómo su uso configura el cerebro, el lenguaje y la cultura humana, Tusquets, Barcelona 2002
En otras palabras, para Wilson nuestro desarrollo cognitivo, emocional, lingüístico y psicológico como especie diferenciada sería fruto de nuestra actividad manual, una actividad que rebosa pensamiento, comunicación, simbolismo y creatividad. Son lo que él llama raíces físicas ocultas de la aptitud humana: «Ahora estoy absolutamente convencido de que estas raíces son más que profundas y más que antiguas. Vienen de muy abajo y muy atrás en el tiempo, desde mucho antes del alba de la historia humana, desde los orígenes mismos de la vida primate en este planeta» (p. 20)sábado, 23 de julio de 2011
Manuel GARCÍA MORENTE, Ensayo sobre la vida privada
viernes, 22 de julio de 2011
Rafael CORAZÓN, Filosofía del trabajo
domingo, 17 de julio de 2011
María Teresa MARTÍN-PALOMO, Domesticar el trabajo
lunes, 11 de julio de 2011
Georges VIGARELLO, Lo limpio y lo sucio
Georges VIGARELLO, Lo limpio y lo sucio. La higiene del cuerpo desde la Edad Media (Tit. orig. Le propre et le sale: L'hygiene du corps depuis le Moyen Age), Alianza 1991, 323 págs. Rosa Mª CAPEL, Mujer y trabajo en el siglo XX
CAPEL Martínez, Rosa Mª, Mujer y trabajo en el siglo XX, Cuadernos de Historia nº 65, Arco Libros, Madrid 1999sábado, 11 de junio de 2011
Carol GILLIGAN y la ética del cuidado
L.KASS, El alma hambrienta
KASS, León R., El alma hambrienta. La comida y el perfeccionamiento de nuestra naturaleza, Ediciones Cristiandad, Madrid 2005.lunes, 30 de mayo de 2011
G. LIPOVETSKY, La posmujer en el hogar
Gilles Lipovetsky, “La posmujer en el hogar” en La tercera mujer. Permanencia y revolución de lo femenino, Anagrama, Barcelona 1999, pp. 186-238Al parecer, hasta el siglo XVIII el trabajo del hogar era poco apreciado por sí mismo en Occidente, incluso por parte de las mujeres. Es a partir del siglo XVIII, y sobre todo durante el XIX cuando se forja la idea de “ama de casa” que conocemos actualmente, primeramente en los ambientes burgueses, y más tarde se extiende a toda la sociedad. Se exaltan y magnifican sus cualidades, se perfilan sus funciones como peculiares de la mujer y diferentes de las del varón, y se pondera su sentido del sacrificio y su dedicación a la vida, la educación y a la felicidad de la familia. Se habla incluso de ángel del hogar y sacerdotisa o vestal del templo doméstico. Esta retórica se mantiene hasta los años

jueves, 26 de mayo de 2011
Natasha WALTER, Muñecas vivientes

martes, 29 de marzo de 2011
Richard SENNET, El artesano
martes, 8 de marzo de 2011
Katherine ELLISON, El cerebro de mamá

http://www.planetadelibros.com/el-cerebro-de-mama-libro-1689.html
y
http://www.leergratis.com/libros/el-cerebro-de-mama-katherine-ellison.html
Una contribución científica que derriba viejos tópicos sobre la maternidad y reclama el papel fundamental de ésta en el crecimiento de la inteligencia femenina.
«Por fin la ciencia respeta a las mujeres. Sumamente atractivo para el lector no científico, El cerebro de mamá arroja luz con gran objetividad sobre los beneficios de la maternidad en el cerebro.» Naomi Wolf
«La percepción, la eficiencia, la resistencia, la motivación y la inteligencia emocional están tan presentes en una buena madre como en un director general que aparezca en las listas de los 500 directivos más influyentes. Ambos, por ejemplo, deben tener las “capacidades logísticas para enfrentarse al día con la máxima productividad y el mínimo desgaste”.» Publishers Weekly
«Muy bien documentado… Un regalo perfecto para esas madres privadas de sueño que creen que nunca más van a ser capaces de volver a utilizar su cabeza para pensar.» Bookpage
Sinopsis
Todavía es demasiado frecuente el tópico de que la maternidad limita e incluso atonta a las mujeres, al centrar su vida cotidiana en el universo del bebé, absorbente y simple. La autora de este libro demuestra, a partir de investigaciones científicas recientes, que, lejos de ese mito, la maternidad contribuye a activar la inteligencia, al enfrentar el cerebro femenino a nuevos retos para los que ha sido programado.
Ellison ha descubierto que la maternidad aporta mejoras muy sustanciales en cinco aspectos de la vida: la percepción, la eficiencia, la resistencia, la motivación y la inteligencia emocional. Lleno de historias vivas y divertidas sobre madres actuales, este libro práctico e innovador (publicado anteriormente con el título de Inteligencia maternal) rompe con antiguos lugares comunes y ofrece consejos certeros para utilizar mejor la inteligencia que la maternidad aporta, y para convertir el hecho de ser madre en un proceso fecundo y enriquecedor a todos los niveles.
jueves, 24 de febrero de 2011
Suzanne VENKER. Los 7 mitos de las madres trabajadoras (ed. Ciudadela)

Y es que los grandes perjudicados del estilo de vida contemporáneo son los niños. Así, no siguen los ritmos (de comidas, de sueño, etc) que les serían necesarios, sino que viven en los tiempos que marcan los padres. Tampoco se les disciplina, bien porque no se está con ellos o bien porque, para el poco rato que se les dedica, no se quiere entrar en conflicto. “Los chicos de hoy han crecido de acuerdo a las necesidades de los padres mucho más que a las suyas propias. Siempre hemos dicho que los chicos son lo primero y que eso lleva a los padres a hacer sacrificios necesarios. Pero hoy se valora el yo por encima de todo lo demás, y muchos padres planifican su vida como si no tuvieran hijos, sin renunciar a nada”.
Mey ZAMORA. Dulce Hogar. Un retorno a lo esencial

Hay ciertos pasajes del libro de Mey Zamora que sirven de clave para entender toda la obra: aquellos en que aconseja intercambiar información doméstica con las amigas, compartir experiencias, pedir consejo. En realidad ¿qué es todo este encantador librito sino precisamente eso? Su planteamiento es el de una charla amistosa, de esas que las mujeres suelen mantener cuando coinciden en el supermercado, el parque, la peluquería, el autobús, el café de la esquina, el gimnasio. Conversaciones que nosotros, los hombres, tendemos a ridiculizar por parecernos insustanciales. Ahora que leo a Zamora, sin embargo, caigo en la cuenta de la sabiduría que entrañan, de la multitud de brillos y matices que encierra el hogar como tema de conversación. ¡Es el microcosmos donde todo lo humano se gesta, se cuece y se alumbra!
El hogar como tema, además, se distingue de cualquier otra charla profesional en un punto: el objeto de esta conversación –el hogar– se realiza y se amplía por el hecho mismo de tratarlo. Hablar de hogar crea hogar. Compartir nuestras experiencias sobre hospitalidad ya es un acto de hospitalidad. Y así, cuando varias amas de casa platican sobre lo suyo instauran un vecindario cultural y espiritual, en el cual cada una entra, en cierto modo, en el hogar de la otra. Más aún, unas familias se abren a otras, con todo el beneficio que ello supone para la cohesión social y la cultura.
En definitiva, un libro repleto de pensamiento artesanal e intuiciones luminosas, útiles para todos los ámbitos profesionales. Chapeu!
ZAMORA, Mey, Dulce hogar. Un retorno a lo esencial, Plataforma editorial, Barcelona 2009
viernes, 18 de febrero de 2011
Betty FRIEDAN, La mística de la feminidad

Esta recensión está dividida en cuatro partes: en la primera se hace un encuadre histórico del libro; en la segunda ofrecemos un resumen de su contenido; en la tercera proponemos algunas observaciones críticas; y en la cuarta resaltamos los aspectos positivos de la obra. Finalmente añadimos un anexo con algunas citas textuales, a las que haremos referencia a lo largo de la reseña.
I. Encuadre histórico
El libro La mística de la feminidad está escrito en 1963 por la periodista norteamericana Betty Friedan (1921-2006). Tuvo enorme éxito e influencia; ganó el premio Pulitzer ese año. Friedan era una madre de familia normal, con tres hijos, aunque al final de su vida se divorció y convivió con otro hombre.
Fue el punto de arranque de la llamada Segunda Ola del feminismo (o Tercera, según otras denominaciones), es decir, aquella que pasó de los movimientos sufragistas a la reivindicación de la igualdad de la mujer y, muy poco después (año 68), al movimiento de la liberación de la mujer, es decir, al feminismo radical. En otras palabras, Friedan es la mejor representante del feminismo de la igualdad, que hace de bisagra entre el sufragismo y el feminismo radical, superando el primero pero sin llegar al segundo.
Betty Friedan llevó a la práctica sus tesis fundando y liderando el NOW (National Organization for Women), que influyó profundamente en Estados Unidos y en toda Europa.
Junto a Friedan suele señalarse como precursora del feminismo radical a Simone de Beauvoir (1908-1986), filósofa existencialista, compañera de Sartre y autora de El segundo sexo (1949, traducido al inglés en 1953). Pero la influencia de Beauvoir sobre Friedan es escasa, al menos directamente. En La Mística apenas se menciona a Beauvoir, y da la impresión de que la autora no ha leído su libro. De hecho Friedan no es filósofa, ni se plantea cuestiones de fondo sobre la naturaleza humana, la esencia de lo femenino o la institución familiar, lo que le salva de negar la feminidad —como hizo Beauvoir—,o de propugnar la lucha de sexos, la supresión de la familia o el lesbianismo militante, como hicieron sus sucesoras radicales (Germaine Greer, Kate Millet, Shulamith Firestone, etc). Tampoco es marxista ni denuncia una explotación de la mujer por parte del varón en la línea de Engels (El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, 1884). Es cierto que critica con vehemencia el concepto de naturaleza femenina, según la cual la mujer debería conformarse a un determinado rol social, caracterizado por la pasividad, la sumisión al varón y el cuidado de los hijos. Pero esta crítica no implica una reflexión filosófica sobre la verdadera naturaleza de lo femenino o la identidad femenina —expresiones que repite una y otra vez—, lo que resta consistencia a sus propuestas sociales, y las expone a manipulaciones posteriores, como de hecho ocurrió. Así se deduce del Epílogo (escrito después de 1976), donde declara su desacuerdo con el feminismo radical desatado por la Sexual Politics, de Kate Millet (1970) y su consiguiente lucha de sexos.

