Jesús TRILLO-FIGUEROA, La ideología de género, Libroslibres, Madrid 2009
El libro de Jesús Trillo es una excelente introducción, lúcida y bien documentada, al feminismo en general y a su actual deriva ideológica en particular, que es la ideología de género. No todo feminismo, lógicamente, ha desembocado en esta postura dogmatizante e inflexible, ni todo pensamiento de género es, necesariamente, un programa de ingeniería social. Pero en la actualidad está claro que el discurso feminista, tan fecundo y variado a lo largo de su historia, ha quedado drásticamente atrapado en los estrechos márgenes de esta doctrina.
Con el eclecticismo típico de la posmodernidad, el género se presenta hoy como un cóctel que combina elementos de lo más dispares: cientifismo naturalista, existencialismo, freudomarxismo, estructuralismo, psicologismo, ecologismo, hedonismo, etc., todo ello con la amable apariencia de neutralidad moral y tolerancia. Sin embargo, una vez asumido por el poder político, puede convertirse peligrosamente en un auténtico programa de adoctrinamiento.
¿Cuál es el origen de esta ideología? ¿Cómo ha logrado influir tanto en los organismos internacionales? ¿Cuáles son sus autores clave, sus obras de referencia, sus fundamentos supuestamente científicos? Todo ello se responde en el libro, con perspectiva histórica y sentido crítico.
Éste se divide en dos partes: en la primera se exponen ordenadamente los fundamentos teóricos de la teoría de género, empezando por la obra de Simone de Beauvoir, siguiendo con el feminismo radical de los 70, la revolución sexual, el freudomarxismo, etc, hasta acabar con la teoría queer y el actual movimiento cyborg. El autor no sólo explica las ideas en su contexto sociopolítico, sino que relata las vicisitudes personales de sus autores, a veces poco coherentes con sus reivindicaciones.
En la segunda parte el autor aborda la puesta en práctica de la ideología: su trascendencia y tratamiento en las organizaciones internacionales, en particular la ONU, su concreción en leyes e instituciones de ámbito nacional, las diversas estrategias políticas y educativas que están en marcha, etc. Paradigma de tales innovaciones es España, que el autor considera principal campo de ensayo de las “políticas de igualdad” (p.175). El libro concluye, por este motivo, con el análisis de algunas leyes españolas recientes sobre educación y salud, cuyas consecuencias están siendo especialmente deletéreas para la familia, el derecho a la vida y la convivencia democrática.
Todas estas críticas se hacen con serenidad y mesura, huyendo de la demagogia política, la descalificación exaltada o el maniqueísmo simplista. No obstante se echa en falta una mirada más amplia y profunda para captar, junto a las sombras de este espeso muro ideológico, los innegables destellos positivos que brillan en él. Ciertamente no es fácil tal criba, pero resulta imprescindible para entablar un verdadero diálogo. Para lograrlo, creo que sería útil hablar más bien de pensamiento de género, como un enfoque que contiene ciertos elementos válidos para analizar los hechos sociales, pero distinguiéndolo netamente de la ideología de género, del todo rechazable por el proyecto de manipulación social que envuelve.
De entre los mencionados destellos positivos sugiero los siguientes:


